martes, septiembre 04, 2007
Cuento
Este es un relato inspirado en una canción que me ha hecho mi gran Pol. (No acepto chistes). Ahí os lo dejo.
Cuento para Info...
Unkle Bob - Swans
No sabes lo mucho que te he echado de menos.- Dijo una voz a su espalda. Se giró y tras él, mirándole fijamente estaba el que durante muchos años había sido el gran amor de su vida.- No puedo creer que hasta hoy no nos hayamos vuelto a encontrar.
El silenció se había adueñado de la garganta de Mario y no podía dejar de mirarle, no podía creer que después de tantos años, después de mucho tiempo estuviese viéndole como si solo hubiesen pasado una semanas, como si entre ellos no hubiese pasado nada.
A su cabeza llegaron de repente los recuerdos de la última conversación que habían tenido, de los últimos momentos juntos.
La gente pasaba a su alrededor como si fuesen personajes sin importancia en una historia que ahora sabía nunca acabaría. La historia de una vida que pertenecía enteramente a la persona que tenía frente a él.
Aun no había abierto la boca y los ojos de Guillermo, oh que bien sonaba aquel nombre en su cabeza, desprendía ese brillo que encajaba perfectamente en la sonrisa que le acompañaba. No podía entender como había dejado que se olvidase de todos aquellos detalles, aquellas pequeñas cosas que tanto le gustaban de él entonces se dio cuenta que todo aquel tiempo, todos los años que había vivido pensando que su corazón ya se había recompuesto, que ya no sufría que ya no se acordaba de él, que ya no le echaba de menos… eran una treta de su mente, un simple juego mental para hacerle vivir una fantasía una vida que ya no le pertenecía porque alguien se la había llevado.
Se que he cambiado, - volvió a hablar Guillermo – los años nos pasan carta a todos, bueno, parece que a ti no, pero esperaba que al menos tu siguieses acordándote, aunque fuese un poco, de mi… - seguía sonriendo mientras decía aquellas palabras, es mas lo pensaba y no recordaba haberle visto si aquella hermosa sonrisa en rostro, ni el día en que le dijo que no le merecía , que no podía dejar que alguien como él nublase sus ilusiones, incluso ese día a pesar de notar la tristeza en sus ojos, no borro aquella sonrisa de su rostro, supuso que en un intento de mantener serena la situación.
Y seguía sin poder decirle nada, lo intentaba pero no salía nada, todas las palabras que trataban de salir de su corazón se quedaron en su garganta, como si al querer salir todas de golpe hubiesen colapsado la salida.
De pronto los ojos perdieron ese brillo, se habían vuelto tristes y volvió a hablar una vez mas. – Lo siento – dijo, en su voz sonó la misma tristeza que ahora mostraban sus ojos – Lo siento mucho, creía que estaba haciendo lo mejor, creía que aquello era lo correcto y se que estaba equivocado. Lo siento mucho – dijo por tercera vez y sabía que todo ese arrepentimiento, que todas aquellas disculpas eran tan sinceras como lo que el uno sentía por el otro.- Creo que ahora no sirve de nada y veo que aún me odias por todo lo que pasó, te comprendo y no te culpo.- Se movió tan rápido que Mario no pudo hacer nada por evitarlo, por detener el momento que destruiría la vida de mentira que llevaba y Guillermo le abrazo, le abrazo tan fuerte que casi le dolía, ese abrazo lleno de calor su pecho, y los ojos comenzaron a llenársele de lagrimas. No pudo moverse, no pudo levantar los brazos y corresponderle. No pudo. Sin siquiera volver a mirarle a los ojos, Guillermo se separo y salio del supermercado.
Mario no fue consciente de ello hasta un par de minutos más tarde, la cesta con la comida que llevaba en la mano calló al suelo con un ruido seco y corrió como nunca había corrido en su vida, pero ya no había nada, no vio a nadie y una ráfaga del frío aire invernal se llevo la primera de las muchas lagrimas que cada noche a esa hora volvería a llorar.
Cuento para Info...
Unkle Bob - Swans
No sabes lo mucho que te he echado de menos.- Dijo una voz a su espalda. Se giró y tras él, mirándole fijamente estaba el que durante muchos años había sido el gran amor de su vida.- No puedo creer que hasta hoy no nos hayamos vuelto a encontrar.
El silenció se había adueñado de la garganta de Mario y no podía dejar de mirarle, no podía creer que después de tantos años, después de mucho tiempo estuviese viéndole como si solo hubiesen pasado una semanas, como si entre ellos no hubiese pasado nada.
A su cabeza llegaron de repente los recuerdos de la última conversación que habían tenido, de los últimos momentos juntos.
La gente pasaba a su alrededor como si fuesen personajes sin importancia en una historia que ahora sabía nunca acabaría. La historia de una vida que pertenecía enteramente a la persona que tenía frente a él.
Aun no había abierto la boca y los ojos de Guillermo, oh que bien sonaba aquel nombre en su cabeza, desprendía ese brillo que encajaba perfectamente en la sonrisa que le acompañaba. No podía entender como había dejado que se olvidase de todos aquellos detalles, aquellas pequeñas cosas que tanto le gustaban de él entonces se dio cuenta que todo aquel tiempo, todos los años que había vivido pensando que su corazón ya se había recompuesto, que ya no sufría que ya no se acordaba de él, que ya no le echaba de menos… eran una treta de su mente, un simple juego mental para hacerle vivir una fantasía una vida que ya no le pertenecía porque alguien se la había llevado.
Se que he cambiado, - volvió a hablar Guillermo – los años nos pasan carta a todos, bueno, parece que a ti no, pero esperaba que al menos tu siguieses acordándote, aunque fuese un poco, de mi… - seguía sonriendo mientras decía aquellas palabras, es mas lo pensaba y no recordaba haberle visto si aquella hermosa sonrisa en rostro, ni el día en que le dijo que no le merecía , que no podía dejar que alguien como él nublase sus ilusiones, incluso ese día a pesar de notar la tristeza en sus ojos, no borro aquella sonrisa de su rostro, supuso que en un intento de mantener serena la situación.
Y seguía sin poder decirle nada, lo intentaba pero no salía nada, todas las palabras que trataban de salir de su corazón se quedaron en su garganta, como si al querer salir todas de golpe hubiesen colapsado la salida.
De pronto los ojos perdieron ese brillo, se habían vuelto tristes y volvió a hablar una vez mas. – Lo siento – dijo, en su voz sonó la misma tristeza que ahora mostraban sus ojos – Lo siento mucho, creía que estaba haciendo lo mejor, creía que aquello era lo correcto y se que estaba equivocado. Lo siento mucho – dijo por tercera vez y sabía que todo ese arrepentimiento, que todas aquellas disculpas eran tan sinceras como lo que el uno sentía por el otro.- Creo que ahora no sirve de nada y veo que aún me odias por todo lo que pasó, te comprendo y no te culpo.- Se movió tan rápido que Mario no pudo hacer nada por evitarlo, por detener el momento que destruiría la vida de mentira que llevaba y Guillermo le abrazo, le abrazo tan fuerte que casi le dolía, ese abrazo lleno de calor su pecho, y los ojos comenzaron a llenársele de lagrimas. No pudo moverse, no pudo levantar los brazos y corresponderle. No pudo. Sin siquiera volver a mirarle a los ojos, Guillermo se separo y salio del supermercado.
Mario no fue consciente de ello hasta un par de minutos más tarde, la cesta con la comida que llevaba en la mano calló al suelo con un ruido seco y corrió como nunca había corrido en su vida, pero ya no había nada, no vio a nadie y una ráfaga del frío aire invernal se llevo la primera de las muchas lagrimas que cada noche a esa hora volvería a llorar.
Etiquetas: el perfumista de amor, leer te hace parece mejor, punto de Infocop, soñando
Infocop te contó sus pensamientos desesperadamente a las 12:40 a. m.
ESPERAMOS que expongas los tuyos y te encuentres entre estas 5 personas
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